ANIVERSARIO 40

La Masonería es, como se sabe, una escuela de perfeccionamiento ético destinado a mejorar al hombre y a luchar por el advenimiento de una sociedad más justa, más honesta, más solidaria y más fraterna. Nunca como ahora, en momentos de tan aguda crisis, esos valores de perfeccionamiento espiritual habían sido más necesarios.

Esta demás decir, que una Logia es un lugar de trabajo que usa símbolos para expresar sus ideas y su doctrina. Durante siglos se han usado muchas herramientas que han pasado a ser símbolos éticos de la Masonería como la escuadra, símbolo de la rectitud; el mazo, símbolo de la voluntad; la plana, el instrumento que lima las asperezas o la cadena, el símbolo de la unión entre sus miembros. Esas herramientas, con que se levantaron y levantan grandes y hermosas construcciones, se usan por varios siglos en la Masonería con un sentido simbólico: ya no se trata de levantar obras materiales, sino que cada uno trabaje en sí mismo y taller cada día mejor su espíritu para su felicidad, la de su familia y la de la propia sociedad en que vive.

Nuestra reunión de Aniversario, no tiene la pompa, menos el boato de las celebraciones profanas, pero a diferencia de aquellas, la nuestra se reviste con el sentimiento fraternal de cada Hermano, pues se nutre en los rectos fundamentos de una Institución que honra con su trilogía de Libertad, Igualdad y Fraternidad, conceptos que constituyen la síntesis más preciada de una organización humana y para los humanos, sin discriminaciones de razas o credos como lo es la Francmasonería.

 

Fiesta agradecida del espíritu, renovación de juramentos y propósitos, olvido de energías gastadas, asidero preciso para meditar en lo que hemos hecho y hemos dado, “hora y edad” indicada para pensar en todo lo que nos falta por hacer, en todo lo que nos falta por dar.